TDAH del adulto
Si está leyendo esto es porque está considerando iniciar un estudio de TDAH. Queremos explicarle, con total transparencia, en qué consiste el proceso, qué va a encontrar en cada paso y por qué lo hacemos de esta manera.
Si usted ya sospecha que tiene TDAH, lea esto primero
Muchas de las personas que nos llaman lo hacen con la sospecha ya formada, y nos piden empezar directamente por las pruebas. Esa sospecha suele tener fundamento y la tomamos completamente en serio. Pero hay algo que conviene saber antes de empezar, porque cambia el orden de todo lo demás.
El diagnóstico de TDAH es clínico. No existe ningún test de atención, cuestionario ni prueba de imagen que lo confirme. Las guías internacionales son claras: ninguna batería neuropsicológica tiene hoy capacidad suficiente para establecerlo en una persona concreta.
Ninguna prueba, por sí sola, le da una respuesta. Se la da un especialista que sabe interpretarla.
Lo que usted no puede saber por sí mismo —y no es ningún demérito, tampoco podríamos nosotros con nuestra propia historia— es si lo que le ocurre es lo que sospecha, si es solo eso, o si hay algo debajo que se le parece mucho: un trastorno del sueño, un cuadro de ansiedad sostenido, una depresión de larga evolución o las secuelas de una experiencia traumática. Y con bastante frecuencia, además, una de estas condiciones convive con otra sin haber sido identificada.
Por eso el proceso empieza siempre en una consulta médica, no en una sala de pruebas.
Qué tiene que verificar el especialista
Para que un diagnóstico sea válido —y para que le sirva de algo, dentro y fuera de la consulta— hay varias cosas que deben comprobarse:
- Que los síntomas actuales son suficientes en número e intensidad para cumplir los criterios diagnósticos internacionales.
- Que están presentes desde antes de los 12 años, lo que obliga a explorar su historia en profundidad.
- Que afectan al menos a dos áreas de su vida: trabajo, estudios, relaciones, vida cotidiana.
- Que no hay otro diagnóstico que explique mejor lo que le ocurre, o que conviva con el TDAH sin haber sido identificado.
- Y, cuando el caso lo requiere, que disponemos de datos objetivos de rendimiento cognitivo, no solo de lo que usted refiere sobre sí mismo.
Cada uno de estos pasos requiere tiempo y método. No es burocracia: es la base sobre la que descansa un diagnóstico fiable.
Cómo se organiza el estudio
El proceso se estructura en tres fases. No todos los pacientes las recorren todas —eso depende de cada caso—, pero el orden es siempre el mismo.
Con la Dra. Calles, el Dr. Dorta o la Dra. Morejón
El especialista realiza la valoración clínica y decide si dispone de información suficiente, si necesita otra consulta médica o si está indicada una evaluación complementaria. No se presuponen pruebas ni tratamiento.
Con la neuropsicóloga · Solo si el especialista la indica
La neuropsicóloga realiza las entrevistas estructuradas, escalas y pruebas pertinentes; administra, corrige e interpreta los resultados. Las sesiones duran 60 minutos y su número depende de las necesidades del caso. No se realiza una batería extensa por sistema.
Con la Dra. Calles o el Dr. Dorta
El psiquiatra responsable integra la información, explica el resultado y plantea el tratamiento cuando corresponda. La consulta de 60 minutos con informe clínico completo es una prestación específica, no una fase obligatoria para todos.
El seguimiento después del diagnóstico
Si el diagnóstico se confirma y se inicia tratamiento farmacológico o psicoterapéutico, será necesario continuar en seguimiento.
No podemos decirle de antemano cuántas revisiones va a necesitar, y desconfíe de quien se lo asegure. El ajuste de un tratamiento depende de cómo responda usted al fármaco, de la tolerancia, de los efectos secundarios que aparezcan y de la dosis que acabe resultando eficaz. Hay personas que se estabilizan en dos o tres citas y otras que necesitan varios meses de ajuste fino. La frecuencia se acuerda con usted en cada momento.
El TDAH acompaña a la persona a lo largo de la vida. El diagnóstico es solo el primer paso. Un buen seguimiento —adaptado a su ritmo de vida, a sus objetivos y a su respuesta al tratamiento— es lo que determina, en la práctica, el impacto real que ese diagnóstico tendrá sobre su calidad de vida.
Funcionamiento y condiciones del servicio
Sin tareas previas obligatorias. No es necesario cumplimentar cuestionarios o enviar documentos antes de acudir. Puede traer informes anteriores a la consulta.
Pruebas y documentación. La evaluación se realiza en las sesiones programadas. La corrección y elaboración clínica se organizan dentro del tiempo de trabajo asignado a cada profesional. Los expedientes extensos pueden requerir una cita específica.
Informes. El informe contratado recoge los hallazgos y conclusiones clínicas. Las correcciones de errores del centro no tienen coste; las nuevas valoraciones o ampliaciones para fines distintos se presupuestan aparte.
Comunicación. Las dudas diagnósticas, resultados y decisiones de tratamiento se abordan en consulta, no por teléfono o mensajería. Las incidencias clínicas relevantes pueden notificarse por el canal clínico; ante una urgencia, acuda a Urgencias o llame al 112.
Resultados y modalidad. La evaluación no garantiza un diagnóstico, receta ni adaptación académica o laboral. La atención online se ofrecerá únicamente cuando resulte adecuada para la entrevista o prueba correspondiente.
faq - Preguntas frecuentes
No, y conviene explicar por qué. Las pruebas neuropsicológicas no diagnostican: aportan datos que alguien tiene que interpretar dentro de un contexto clínico. Hacerlas sin una valoración médica previa es como pedir una analítica sin saber qué se está buscando. Además, en un porcentaje nada despreciable de casos la primera consulta revela que el problema principal es otro, y ahí las pruebas habrían sido un gasto inútil.
Porque los fármacos que se emplean en el TDAH no son inocuos y exigen un diagnóstico establecido, no una sospecha razonable. Prescribir antes de completar el estudio no le protege: le expone.
Tráigalo a la primera consulta, junto con cualquier informe o prueba que conserve. En muchos casos evita repetir trabajo. En otros, el especialista puede considerar que conviene completar o revisar algún aspecto, y se lo explicará.
Un proceso diagnóstico serio contempla esa posibilidad desde el principio. En ese caso el informe documenta todo el estudio y, si se ha identificado otra cosa, la recoge y orienta el tratamiento. Llegar a esa conclusión también tiene valor clínico: significa que dejamos de buscar donde no estaba.
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